OMNAMASTE Tours and Travels es una agencia de viajes con sede en el turístico pueblo costero de Mamallapuram del estado de Tamil Nadu, en el sur de India, que trabaja en colaboración con guías intérpretes europeos y su principal cometido es dar a conocer la riqueza cultural y la belleza salvaje de los espacios naturales de esta parte del país, a menudo olvidada por los grandes tour operadores.

Los circuitos diseñados por ella misma difieren del patrón al que se ciñen la mayoría de los demás profesionales del turismo. Sus pretensiones son dar a conocer la realidad de la región más meridional del subcontinente asiático, a unos turistas que llegan aquí con una visión un tanto distorsionada, en gran medida debido a una información adulterada difundida por los medios de comunicación de su país de origen. Un hecho constatable igualmente en España, donde las imágenes que suelen mostrar nuestros televisores en el 90% de los casos es de extrema pobreza o cuando dicho país es víctima de alguna catástrofe natural (especialmente en época de monzones durante la cual las inundaciones suelen ser bastante espectaculares).

Algo lamentable ya que debido a la influencia que hoy día esos medios de comunicación tienen en las masas, muchos de nosotros menospreciamos o miramos a la India con recelo sin atrevernos tan siquiera a querer comprobar en persona qué hay de cierto de todo lo que nos cuentan. Y es así que en Occidente pocos somos los que conocemos esta maravillosa y peculiar cultura que tanto tiene que ofrecer y enseñarnos a los que procedemos del área más materialista y consumista del globo y donde a la par, estamos buscando un camino diferente a seguir.

La agencia Omnamaste por lo tanto, busca acercar un poco más esa India auténtica y real al occidental. Que surja el encuentro y entendimiento entre esos dos mundos tan dispares. Que el visitante se sumerja de pleno en la corriente y cotidianidad de la población local. Que se haga amigo de lo 'diferente', respetando y aceptando las peculiaridades propias de esta región planetaria. Porque la India, no, no solo es pobreza y miseria, la India también es riqueza y no se entienda solamente como opulencia de los más pudientes (que los hay y ¡muchos más de los que nos imaginamos!) sino como la que yace en el afectuoso recibimiento de su población, la que nos muestra un considerable repertorio de esplendidos espacios naturales con nutrida fauna autóctona, la de su infinidad de templos y lugares sagrados, la de su sabiduría ancestral a través de las enseñanzas del yoga y el Ayurveda etc...Sí, la India es todo esto y mucho más. Más que para ver, es un país para sentir. Una oportunidad única para reencontrarnos con esos valores que en nuestras 'ricas naciones' están en declive y para darnos cuenta de lo que realmente es importante en la vida.

 

                                                                        

 

Aprovecho este apartado para daros unas cuantas pinceladas de mi persona. Ansuya es mi nombre yogui y Ana el de mi bautismo, elegido por mis progenitores. Fue en 2004 cuando entré por primera vez en contacto con la cultura india, 'empujada', todo hay que decirlo, por mi profesora de yoga quien, imagino, percibió en mi algo que a mis ojos se mantenía oculto. Al igual que muchos, la India nunca había sido para mí 'objeto de curiosidad'. De siempre había sentido un fuerte poder de atracción por Asia y sus filosofías pero mis miras estaban más puestas en el Tibet, Nepal o Vietnam. Así que, a pesar de mis primeras reticencias y la imagen 'equivocada' que yo también tenía de este país, acepté el desafío y sabios consejos de mi profesora. Y hoy, después de 5 años y mis 6 enriquecedores periplos por aquellas tierras, no puedo más que estarle eternamente agradecida por haberme 'obligado' a ir allí.

Desde entonces, he realizado diversos cursos de yoga en ashrams de la escuela Sivananda, para profundizar en su filosofía y para yo misma pasar a ser profesora (llevo unos 15 años practicando esta disciplina); he entrado en contacto con la medicina milenaria del Ayurveda; aprendido a balbucear mis primeras palabras en Sánscrito (la que dicen es la lengua 'madre' de todos los idiomas del planeta...la más antigua del mundo); platicado dilatadamente con santos y gurús; conocido en persona al tristemente recién desaparecido filántropo Vicente Ferrer y que ha dejado una huella indeleble en mi recuerdo; visitado zonas y familias desfavorecidas pero que no están del todo solas gracias a las altruistas ayudas de algunas personas de buena fe; dado clases de yoga a niños que no tienen la suerte de ir a un colegio de prestigio donde esta disciplina sí es obligatoria; escuchado sapientes discursos de monjes tibetanos al pie del Himalaya, en Dharamsala (refugio de su santidad el Dalai Lama y mayor comunidad tibetana en el exilio); he reído, he llorado, me he sobresaltado, me he enojado; he sentido frustración, impotencia, debilidad, pero igualmente, he experimentado una paz profunda y comunión con el Todo como en ninguna otra parte del planeta; he hecho nuevos amig@s que me han abierto de par en par las puertas de sus casas; me he estremecido ante la mirada chispeante de un niño, el tacto de las suaves y tiernas manos de un anciano o sonrisa franca y cómplice de una mujer.  Y a estas alturas puedo decir que la India te cambia o ayuda en el proceso. Cuando uno pasa por esta tierra ya no es el mismo, porque tiene algo que nos atrapa irremediablemente y aunque no volvamos a ella, siempre nos quedará un recuerdo y nostalgia difíciles de atenuar.

Junto con la agencia Omnamasté, con la que colaboro como guía interprete española, es mi propósito, para aquellos que os atreváis a descubrir esta increíble y compleja cultura, haceros partícipes de todos y cada uno de sus numerosos alicientes. Es mi deseo (y me comprometo a ello) que disfrutéis de vuestro paso por la Madre India, que os llevéis un buen 'sabor de boca' el día de vuestro regreso a casa y que sintáis en vuestro interior esa semilla del cambio que silenciosamente empieza a germinar.

                                                                                                     

                                                                                                                

 

Significado de Omnamaste:

En realidad se trata de dos palabras sánscritas distintas, Om y Namasté. El primer vocablo (om) simboliza Brahman (la deidad absoluta del hinduismo), lo Esencial, el Principio del Todo, el Universo en su totalidad. Es también un mantra (oración vibrante), sílaba sagrada, el sonido primordial, del que surgieron a posteriori todos los demás sonidos que conforman el Universo. Representa la unidad con lo Supremo, la combinación de lo físico con lo espiritual.

El significado de la segunda palabra (namaste) en sánscrito es literalmente "te reverencio a ti". Se trata sobre todo de una expresión corporal extendida a buena parte de los países del sur de Asia. El gesto consiste en unir las palmas de las manos en postura de oración a la altura del plexo solar acompañándolo de una leve inclinación de cabeza y sirve tanto para dar las gracias como para el saludo de encuentro o despedida y sobre todo una expresión de buenos deseos para nuestro interlocutor. Su uso en las prácticas del yoga es casi obligatorio, particularmente para acercarse a un 'superior'.

                                   

                                                       Namasté           

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